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Animal Breeding Veterinaria 2025-05-09

Fiebre aftosa: una grave amenaza para el ganado

La fiebre aftosa (Aphthae epizooticae) es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta a animales de pezuña hendida como vacas, cerdos, ovejas y cabras. Causada por un virus de la familia Picornaviridae, la enfermedad representa una gran amenaza para la salud animal y tiene graves consecuencias económicas y epidemiológicas. Los brotes requieren el aislamiento inmediato de los animales infectados y la aplicación de estrictas medidas de control.

Cápside icosaédrica pseudo T=3, esférica, sin envoltura, de unos 30 nm de diámetro, que rodea el genoma de ARN desnudo. La cápside consiste en una disposición icosaédrica densamente empaquetada de 60 protómeros, cada uno compuesto por 4 polipéptidos: VP1, VP2, VP3 y VP4. La proteína VP4 se localiza en la cara interna de la cápside. Fuente.

Fuentes y modos de transmisión

Los animales infectados eliminan el virus en grandes cantidades, especialmente a través de:
• el líquido y el tejido de las aftas,
• la saliva, la orina, las heces, el semen y los fluidos del parto,
• el aire exhalado: debido a la alta infectividad del virus, la transmisión aérea mediante partículas de aerosol es un riesgo significativo.

Las fuentes adicionales de infección incluyen:
• agua o pienso contaminados,
• contacto directo con animales infectados o productos de origen animal contaminados (p. ej., carne, leche),
• equipos, vehículos e incluso la ropa de personas que han estado en contacto con el virus.

A pesar de los mitos populares, los insectos no desempeñan un papel relevante en la propagación de la enfermedad.

La higiene en el establo es siempre la base de la bioseguridad.

Estabilidad ambiental del virus

El virus carece de envoltura lipídica, lo que lo hace vulnerable a los desinfectantes ácidos y alcalinos, pero resistente a los disolventes orgánicos como el alcohol. Los desinfectantes eficaces incluyen:
• hidróxido de sodio (NaOH) al 2%,
• carbonato de sodio (Na₂CO₃) al 4%,
• ácido acético (CH₃COOH) al 2%.

Sin embargo, los iodóforos, el fenol y los compuestos de amonio cuaternario son ineficaces contra él.

El virus es relativamente resistente bajo ciertas condiciones ambientales, dependiendo del pH, la temperatura y la cepa. Puede sobrevivir durante periodos prolongados a temperaturas bajas (hasta 4°C) y pH neutro. En productos cárnicos que se enfrían rápidamente o se congelan, el virus puede persistir durante semanas o incluso meses, especialmente en tejidos como los ganglios linfáticos y la médula ósea. Por otro lado, se destruye tras 30 minutos a 56°C.

El virus se inactiva rápidamente a niveles de pH inferiores a 5,0 o superiores a 11,0, razón por la cual los desinfectantes fuertemente ácidos o alcalinos son los más eficaces.

Si se produce una infección, es importante desinfectar.

Impacto económico y medidas de control

Aunque la fiebre aftosa no representa una amenaza para los seres humanos, puede causar pérdidas devastadoras en la industria ganadera. Ante la sospecha de un brote, es crucial informarlo inmediatamente a la Inspección Veterinaria del Distrito local. También se puede notificar a las autoridades locales, como el jefe de la aldea, el alcalde o el presidente de la ciudad.

Se implementan estrictos protocolos sanitarios en las granjas afectadas, que incluyen cuarentena, prohibición del movimiento de animales y despoblación completa de los rebaños infectados. La detección rápida, la desinfección profunda y la coordinación estrecha con las autoridades veterinarias son esenciales para controlar la propagación.

Los esfuerzos preventivos se centran en la bioseguridad: minimizar el contacto con los animales, desinfectar vehículos y equipos, y garantizar la supervisión veterinaria del movimiento de animales y productos de origen animal.

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